Dubai, un desierto con sueños de grandeza que no podés dejar de conocer

Como un oasis vanguardista en el desierto, nada es imposible en este destino de Medio Oriente. Desde un recorrido entre rascacielos de formas caprichosas, mercados tradicionales y centros comerciales.

 

Muchos están en el centro comercial más grande del mundo, envueltos en sus pañuelos y en la danza sin música de las luces violetas, rosadas y amarillas; y mientras tanto, otros suben a un coche eléctrico del shopping para ir a ver los tiburones. Una entrada al acuario Dubai Aquarium & Underwater Zoo, se hace muy recomendable para sacarse una foto junto a la réplica en tamaño real de King Croc (la estrella del paseo es este cocodrilo de 750 kilos) y luego perderse de vista en un túnel transparente donde nadan mantarrayas y miles de peces de colores.

 

Siempre hay treinta o cuarenta grúas en el horizonte. ¿Hasta dónde podrá crecer Dubai? ¿Llegará, tal como aspira, a los 20 millones de turistas para 2020? ¿Habrá alguna construcción en el centro (Downtown) con más de 50 años entre los rascacielos de vidrio y metal? . Junto a una foto del sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum, soberano de Dubai, se alza una bandera emiratí (tiene verde, blanco, negro y rojo). Es que desde 1971, Dubai es uno de los siete emiratos que conforman Emiratos Árabes Unidos (EAU) a orillas del Golfo Pérsico, en la península arábiga.

Por estos días, y con el objetivo de deslumbrar a todos con la organización de la Expo Mundial 2020, Dubai intenta posicionarse como la capital del entretenimiento de Medio Oriente: ofrece parques temáticos que recuerdan a Orlando, cuenta con la fórmula de malls de compras y playas de Miami, y suma hoteles en el desierto y torres con aguas danzantes como Las Vegas. Todo esto atravesado por la religión musulmana, sin casinos y con alcohol sólo para los turistas.

 

Para rastrear la historia de Dubai hay que caminar por Al Fahidi. El distrito más antiguo es color arena, tiene calles angostas y casas reconstruidas, y es el único lugar donde pueden verse los captadores de viento en lo alto de los muros (estas torres canalizaban las ráfagas hacia las viviendas con patios rectangulares, como un primitivo aire acondicionado). Con algunas paredes originales de 1787, en este barrio hay un fuerte que alberga el Museo de Dubai. Desde recreaciones bien logradas de la vida cotidiana en el Golfo Pérsico antes del descubrimiento del petróleo hasta fotos históricas de la construcción del puerto Jebel Ali, la planta desalinizadora, el túnel Shindagha o el puente Garhoud.

LAS LEYES DEL DESIERTO

“Hay que sacarse los zapatos”. Saludar con una sonrisa al grupo de turistas que ingresa al Centro Cultural Sheikh Mohammed y señalan una estantería de madera donde todos dejan el calzado antes de sentarse en el suelo para almorzar.

 

“Open doors. Open minds”, propone la tarjeta que cuelga, en alusión a los objetivos del lugar de abrir las puertas y mentes para propiciar la comprensión y erradicar los prejuicios.

DESDE LA CIMA DEL MUNDO

“En la India no hace tanto calor. Yo soy del sur, de Kerala”, se queja del clima Sanil Ali, que vive en Dubai desde hace tres años vendiendo souvenires en el piso 125 de la torre más alta del mundo. Con 828 metros de altura y el hashtag “tocar el cielo”, Burj Khalifa ofrece un mirador Vip en el nivel 148 y una terraza vidriada en el 124. En ambos casos, el centenar de rascacielos que se ve por los ventanales adquiere las proporciones de una maqueta amarillenta y gris, atravesada en diagonal por la propia sombra de Burj Khalifa.

 

Se puede sobrevolar el centro financiero y el Downtown, las estaciones de metro con forma de ostra (un homenaje a los antiguos buscadores de perlas), los proyectos ambiciosos como Dubailand, las torres de la Marina y los íconos: la nave blanca del Burj Al Arab que emerge de las aguas verdes del Golfo Pérsico y las islas artificiales de The World y The Palm.

 

Hogar temporal de Diego Maradona, el barrio tiene forma de palmera y en las hojas y el tronco se multiplican mansiones con playas privadas y hoteles cinco estrellas. Por ejemplo, el exclusivo One & Only o el lúdico Atlantis, que se destaca por los toboganes de su parque acuático, el acuario, los delfines y el monorriel de Palm Jumeirah, que conecta la isla con el continente.

ENTRE BURKINIS Y DUNAS

El cielo nunca es celeste en el verano de Dubai y en el horizonte se mezclan la bruma marina y la arena. Mientras que el mes más húmedo es septiembre, las temperaturas más elevadas se registran en julio y agosto: en estas semanas lucen vacías las calles de la ciudad y, hasta que cae el sol, no hay ni un alma en los nuevos paseos comerciales diseñados para caminar al aire libre

 

En las playas y parques acuáticos, los turistas pueden tomar alcohol y vestir el traje de baño que gusten (el topless está prohibido), pero si una pareja se abraza con entusiasmo, el guardavidas le hará señas hasta lograr que un pico sea el límite de la fogosidad. Las mujeres que son musulmanas dejan los jeans en los casilleros del vestuario y salen con las burkinis (una combinación de trajes de neoprene, túnicas y pañuelos).

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